Basta de dejar de explayarme
cuando las manos han muerto
y fingir un escalofrío en la sien
quien cien veces me ha torturado.
“Cada vez que el final de las horas calla a lo largo del camino”.
Mirar el paso de tiempo
velar por los pelos al viento
y sonar de una vez por todas
sonar las campanas y campanillas de testigo
velar por el buen sentimiento mendigo
y calar, calar hasta lo más hondo
condenar todo reto de cariño
cariño muerto que está vivo.
Pero vivo estará por cierto
estará vivo
cuando vivamente me explaye al sentido
y reviva al muerto con un escalofrío en la sien
que le cale los huesos
y que diga
que le diga que esta vivo
ATENEA

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