Al mirar el cielo nocturno
y sentir la sutil brisa silenciosa
me hace recordar
aquel último instante
que junto a ti logré pasar.
Nadie habla ni camina
todos duermen ya,
mientras la luna, mi única compañía,
me arroba con su profunda melancolía.
La noche es libertad
para los seres como yo
que permanecen en esta habitación.
Aquí no entran ni salen
más que seres de la imaginación.
Nada es coincidencia en esta realidad
cada gesto, cada facción
es preparada y dirigida.
Nos manipulan sin cesar con hilos sin color
que al igual que yo, se destiñen con el resplandor,
para luego descansar en la estrecha oscuridad
contenida por muros secos sin amor.
Los que me ven saben que estoy presente,
pero no pueden oírme,
ninguno logra comprenderme.
No imaginan que por dentro vivo.
En un lugar con pisos de red,
y como arenas movedizas es el andén,
de este lugar quisiera escapar
salir de esta prisión que me impide amar.
Quizás un día vea amanecer,
y a mi voluntad me puede mover,
aunque se que aún debo lidiar
para alcanzar la anhelada libertad
que solo el amor me puede dar.
Mientras aquí me quedaré
y cada noche esperaré
junto a la luna sutil brisa
que evoca aquel último instante
en que si podía amar.
No me rendiré,
romperé las cadenas,
liberándome de la estrecha e infecunda oscuridad.
ALONDRA

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