Careces de conocimientos sobre aquel inmune ser humano. Pero aún así añoras saber todo. Tan delicado ser. Te deslizas a tocar en su interior. Una persona que sobrepasa tus virtudes. Temes perder contacto con él. Te aprontas a deslizar sutilmente tus manos en su delicado rostro. Tan suave. "Creo que siento atracción por un ser tan único, y tan vulnerable a la vez, a mis encantos de mujer", dices. En un síntoma de atracción, dejas llevar tus pensamientos a decir "Tonto, has caído a mis pies", pero luego te detienes, y logras darte cuenta de que lo hizo a propósito. Pero te gusta, te gusta que haya pensado antes de actuar. Ingenuo pero inteligente. Rara mezcla de dulzura.
"¿Me esperarás?", dices, y él no lo duda ni un segundo, y te contesta en un abismo de placer "Si".
Paulina Aravena

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