"Creo que mi tren ya ha de partir, y aún no logro divisar a mis amigos. ¿Donde estarán?. Si ellos no llegan, no los volveré a ver nunca más. Si ellos no llegan, no me podré despedir, ni darles un último abrazo, y que me recordarán". Eso se dijo ella, minutos antes de que su tren comenzara a partir. En un momento de desesperación, comenzó a gritar los nombres de esas personas queridas, y nadie respondía a sus llamados. Agitada de tanto gritar, solo dejó caer su cuerpo cansado en el suelo, el guardia de la estación le dio aviso de que el tren ya partiría. Miró para todas partes, tratando de encontrar aun que fuese solo a alguien conocido, y no encontraba respuesta alguna. Se subió rápidamente al tren, nostálgica, de que ellos no llegaran, cuando ya estaba dentro, logró ver a la gente alborotada, y no sabía por qué, y de pronto ve entre la multitud a sus amigos, todos con más de una lágrima bañando sus rostros. No le quedaba más que mover su mano para decirles "Adiós".
Paulina Aravena.

No hay comentarios:
Publicar un comentario